México, 6 de marzo de 2026.- Durante años se habló de la industria aeroespacial mexicana como una promesa: un sector con potencial, con talento, con ubicación estratégica, pero la industria dejó de ser una expectativa y se convirtió en una realidad industrial que pesa dentro de la manufactura nacional y, sobre todo, dentro de la cadena productiva de América del Norte.
De acuerdo a Expansión, México ocupa el lugar 12 en manufactura aeroespacial a nivel mundial. Además, es el cuarto exportador global de bienes del sector.
En 2024 las ventas externas rondaron los 10,700 millones de dólares, mientras que en 2021 eran 6,700 millones, de acuerdo con cifras de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (Femia). El crecimiento en tres años fue cercano a 60 por ciento.
La estimación de la Femia para 2025 apuntaba a exportaciones por 12,000 millones de dólares. Aún no publica la cifra final, pero al considerar las principales fracciones arancelarias y los datos de Banxico, el monto rondaría en más de 13,600 millones.
Destino
Las importaciones también crecieron, pasaron de 5,400 millones de dólares en 2021 a 8,600 millones en 2024. Estados Unidos domina como proveedor, con envíos que subieron de 4,300 a 6,300 millones.
Esa doble vía comercial confirma algo que el gobierno estadounidense ya reconoce abiertamente: México es parte de su propia cadena aeroespacial.
De hecho, el Servicio Comercial de Estados Unidos, en su reporte de 2026, identifica a la industria aeroespacial como uno de los 16 sectores mexicanos con mayores oportunidades para empresas estadounidenses.
México fabrica piezas críticas y ensambles especializados que alimentan programas globales donde participan firmas estadounidenses.
El crecimiento también se ve en el número de compañías:
- en 2004 operaban cerca de 100 empresas aeroespaciales en México.
- para mediados de 2023 la cifra llegó a 368
Las compañías producen:
- Fuselajes
- arneses eléctricos
- sistemas de aviónica
- turbinas
- subconjuntos estructurales
- componentes que se integran en aeronaves comerciales, ejecutivas o militares en distintas partes del mundo
La inversión extranjera explica buena parte de este avance, el protagonismo es de Estados Unidos, concentra 48 por ciento del capital instalado en el sector y Francia alrededor de 10 por ciento.
Airbus, Boeing, Bombardier, Safran, Honeywell, GE y RTX operan en territorio mexicano, donde instalaron líneas de producción, desarrollaron proveedores locales y formaron talento especializado.
El modelo mexicano es distinto al estadounidense, porque aquí la fortaleza no está en ensamblar el avión completo, sino en producir piezas críticas y ensambles de alta precisión.
La manufactura genera 79 por ciento de los ingresos del sector. Los servicios de mantenimiento, reparación y revisión aportan 10 por ciento, mientras la ingeniería representa 11 por ciento. Es un perfil técnico, especializado y cada vez más sofisticado.
Ese crecimiento tomó forma a través de clústeres regionales muy definidos:
- Baja California se especializa en mecanizado de precisión y materiales compuestos.
- Sonora concentra aviónica y componentes de motor.
- Chihuahua destaca en subconjuntos estructurales.
- Querétaro se consolidó en ingeniería y servicios MRO.
- Nuevo León comienza a posicionarse como polo de manufactura avanzada y desarrollo de materiales.
El dinamismo del sector responde también a factores globales, ya que las aerolíneas renuevan flotas, el mantenimiento aeronáutico crece y las compañías de bajo costo expanden operaciones en la región.
Al mismo tiempo, nuevas tecnologías comienzan a cambiar la conversación:
- propulsión eléctrica
- movilidad aérea urbana
- impresión 3D
- digitalización industrial
En este escenario, México ocupa un lugar estratégico en el rediseño productivo de Norteamérica. La relocalización industrial favorece a quien ofrece estabilidad, cercanía y capacidad técnica.
El país ya no es solo un fabricante de bajo costo. Es un productor de componentes de alta complejidad que fortalecen la competitividad regional frente a Asia.








