México, 20 de marzo de 2026.- El gasto de los hogares en México en bienes y servicios mostró un comportamiento mixto durante el primer bimestre de 2026, con un cierto sesgo de cautela, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Al dar a conocer el Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP), el cual presenta una estimación adelantada del Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP), el INEGI anticipó una caída mensual de 0.6 por ciento en enero y un marginal avance de 0.1 por ciento mensual en febrero.
Esta estimación está por debajo del avance de 0.1 por ciento en enero que dio a conocer el INEGI el pasado 16 de febrero.
Por su parte, el IOCP prevé un aumento anual de 4.7 por ciento en enero, ligeramente por arriba del 4.4 por ciento de la proyección previa; mientras que para febrero estima una desaceleración a 3.5 por ciento anual.
“El gasto privado durante febrero se vio afectado por disrupciones a la actividad económica derivadas de los episodios de violencia y bloqueos registrados en el país durante el mes, particularmente en la región Bajío-Occidente. Anticipamos una gradual regularización del gasto privado en marzo, ante la recuperación del consumo tras las disrupciones y cortes a la actividad del segundo mes del año”, estimó el área de estudios económicos de BBVA.
Las disrupciones a la actividad registradas durante febrero representaron un choque transitorio al gasto privado y acotado a las regiones afectadas, por lo que los especialistas económicos anticipan que el gasto privado continuará contribuyendo positivamente al crecimiento económico en 2026, con mejora gradual en la masa salarial real, particularmente en el segmento manufacturero y de la construcción.
Pilar de la economía
El consumo privado es uno de los pilares de la economía nacional y es clave para entender la demanda interna, ya que refleja la demanda de bienes y servicios por parte de la población.
Luego de debilitarse durante la segunda mitad del 2024, el consumo privado tuvo un tímido repunte durante la primera mitad del 2025, para después recuperar algo de fuerza en la segunda parte del año.
De enero a diciembre del año pasado creció 1.1 por ciento, con lo que pudo darle la vuelta al descenso acumulado de 0.7 por ciento que arrastraba a junio.
Sin embargo, el 2025 fue el quinto año consecutivo de desaceleración del indicador, luego de los saltos de 8.4, 4.8, 4.2 y 2.6 por ciento vistos en el 2021, 2022, 2023 y 2024, respectivamente.
En el 2025 jugaron a favor del consumo los siguientes factores:
- crecimiento sostenido del salario real en el sector formal
- resiliencia del crédito al consumo (que se benefició de una menor tasa de referencia del Banxico)
- expansión de programas sociales (en el 2025 se sumaron programas de pensiones a mujeres de más de 60 años y becas a estudiantes de educación básica).
En contrapunto, afectaron la marcada desaceleración de la creación de empleo formal, así como la caída del flujo de remesas.








