México, 3 de julio de 2025.- Ahora quizás más enfocado en sus múltiples negocios, aunque sin dejar por completo su participación en la política estadounidense, el millonario empresario-inversor Elon Musk considera que el próximo gran salto tecnológico no llegará en forma de chip, coche eléctrico o satélite sino, todo lo contrario, llegará caminando, con brazos articulados, sensores en la cabeza y una misión: transformar la economía global desde dentro.
El fundador de Tesla apuesta a que Optimus, el robot humanoide que está desarrollando su empresa, podría convertirse en el producto más valioso de la historia, superando incluso al iPhone.
Según publicó El Economista, Musk no está solo. Luke Lango, de InvestorPlace, comulga con esa tesis y no duda en calificar el momento actual como una oportunidad de inversión generacional, impulsada por el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) y la robótica.
En su informe Musk Is All In on Robots: Why You Should Be, Too, Lango argumenta que el ritmo de maduración tecnológica es tan vertiginoso que el robot humanoide Optimus podría acabar generando más de 10 billones de dólares en ingresos, cambiando por completo el panorama laboral global.
A diferencia de los asistentes virtuales que han revolucionado el software en las últimas décadas, los robots humanoides representan un salto hacia la automatización física.
Optimus está diseñado para caminar, hablar, cargar objetos, ensamblar piezas, limpiar, cocinar y, sobre todo, aprender.
Ya se encuentra en funcionamiento en fábricas de Tesla realizando tareas ligeras, y la empresa planea producir miles de unidades este mismo año, con vistas a su próxima comercialización masiva.
“Sentimos que los astros se están alineando de una manera que podría catapultar a los robots humanoides al centro de la industria, la política y la vida cotidiana estadounidense más rápido de lo que cualquiera espera”, señaló Lango.
Y la acelerada evolución de la IA respalda esa afirmación ya que, según datos de TrackingAI, en septiembre de 2024 la mayoría de los modelos de IA tenían un cociente intelectual estimado de entre 80 y 93, y seis meses después, ya se sitúan entre 95 y 130, lo que acerca su capacidad de razonamiento al rango humano medio-alto.
En este contexto, los robots humanoides son una pieza clave en el nuevo ciclo de automatización.
Quien también respalda esta tesis con entusiasmo es Ethan Feller, de Zacks Investment Research, que considera que la robótica humanoide podría ser la próxima gran tendencia bursátil.
En un estudio, Feller destaca que el mercado global de robots humanoides pasará de 2,400 millones de dólares en 2023 a cerca de 114,000 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual superior al 40 por ciento.
El segmento de robots de mayor crecimiento será el de los:
- bípedos, los más similares al cuerpo humano, con un 54 por ciento anual hasta 2028.
Lo que parece estar claro para estos analistas es que la robótica humanoide ha pasado de parecer ciencia ficción a convertirse en una frontera tecnológica real, respaldada por avances tangibles, mejoras de costos y una fuerte inversión de capital.
“Con grandes actores ya posicionados, los inversores que entren ahora podrían estar situándose para el próximo gran boom tecnológico”, sostiene Feller.
A pesar de los retos que aún enfrenta la industria, como los altos costos, necesidad de capital, rentabilidad incierta a corto plazo, el consenso apunta a que se está ante una transformación con profundas implicaciones económicas.
Y si Musk tiene razón, puede que no falte tanto para que el próximo gran superventas tecnológico tenga nombre, piernas y autonomía propia.








