México, 2 de marzo de 2026.- El valor total de las exportaciones mexicanas ascendió en diciembre de 2025 a 48,008 millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 8.1 por ciento, al acumular ocho meses consecutivos con variaciones positivas, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
El dinamismo estuvo impulsado principalmente por el desempeño de las exportaciones no petroleras, que avanzaron 9.8 por ciento anual.
Dentro de este rubro, las exportaciones extractivas registraron un incremento de 81.1 por ciento, mientras que las manufactureras crecieron 9.4 por ciento.
Manufacturas no automotrices
Al interior de las manufacturas, el comportamiento fue diferenciado. Las exportaciones automotrices retrocedieron 9.0 por ciento anual; sin embargo, el resto de las exportaciones manufactureras aumentó 17.8 por ciento, lo que compensó la contracción del subsector automotor y sostuvo el avance general.
Este desempeño sugiere una mayor contribución de segmentos industriales distintos al automotriz; la demanda externa continúa como un factor relevante para la actividad manufacturera nacional.
Por su parte, las exportaciones petroleras disminuyeron 33.5 por ciento anual, como resultado de una baja tanto en el precio internacional como en la plataforma de exportación de crudo.
Importaciones
En enero, las importaciones totales sumaron 54,489 millones de dólares, con un crecimiento anual de 9.8 por ciento. El comportamiento también mostró diferencias por tipo de bien:
- Bienes de consumo: -3.8%
- Bienes de capital: -4.4%
- Bienes intermedios: +14.2%
El aumento en las importaciones de bienes intermedios refleja una mayor demanda de insumos para procesos productivos, lo que suele asociarse con niveles elevados de actividad manufacturera y exportadora.
Como resultado de la dinámica conjunta de exportaciones e importaciones, el saldo de la balanza comercial en enero registró un déficit de 6,481 millones de dólares.
El CEESP indicó que la evolución reciente del comercio exterior mantiene un sesgo positivo en el componente manufacturero no automotriz, aunque persisten presiones asociadas a la debilidad del sector petrolero y al desempeño específico de la industria automotriz.
El comportamiento de los próximos meses dependerá del entorno externo, la demanda de Estados Unidos y la continuidad de la integración productiva regional.








